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Ciudad Médiéval

Situada en la ribera derecha del Aude, el Casco antiguo, pueblo medieval todavía habitado, consta con 52 torres y dos recintos concéntricos que totalizan 3 km de murallas. Accesible de día y de noche, por la Puerta Narbonesa y la Puerta del Aude, una gran parte de la Ciudad Medieval se visita libremente.

 

Blason cité

Blason de la cité Médiévale

La basilica de St Nazaire

Basilique St Nazaire

La primera acta auténtica que menciona esta iglesia data de 925. En 1096 el papa Urbano II viene en Carcasona y bendice las piedras de la catedral de Saint-Nazaire y de Saint-Celse. El edificio se termina en la primera mitad del siglo XII. Varias veces remodelado, el edificio pierde en 1801 su estatus de catedral, que pasará a obtenerlo la iglesia de Saint-Michel, situada en la Bastida. En 1898 el papa León XIII le otorga el título de basílica.

 

 

El Castillo Comtal

Château Comtal

Última defensa, fue construida en el siglo XII por los Trencavel, vizcondes de Carcasona. Fue modificada sin cesar a lo largo de los siglos siguientes. En el siglo XIII se inició la construcción del recinto para fortificarlo. Este recinto consta con una cortina, torres redondas, un castillete de entrada, una barbacana así como un foso.

 

La puerta Narbonnaise

Porte Narbonnaise

La puerta de Narbona, situada al este, se construyó hacia 1280 bajo el reinado de Felipe III el Atrevido. Se compone de dos enormes torres en espolón. Su nombre se explica por su orientación hacia Narbona. En el siglo XIX, Viollet-le-Duc reconstituyó las almenas y el techo de pizarras, además la dotó de un pseudo puente levadizo que no existía en sus orígenes.

 

La puerta del Aude 

Porte d'Aude

Al oeste, la puerta del Aude está enfrente del río que lleva el mismo nombre. Está situada junto al castillo condal. Esta puerta se extiende hacia la barbacana del Aude destruida en parte en 1816 para edificar la iglesia de Saint-Gimer. Sólo perdura el camino rodeado por muros almenados. Esta puerta con aspecto típicamente medieval, sirvió de decorado para numerosos rodajes de películas como Los Visitantes regresan por el Túnel del Tiempo, Robin Hood, o El Imbécil (el Hombre del Cadillac).

 

Teatro del Casco Antiguo

Théâtre de la cité

El teatro que se ubica en el interior de la Ciudad Medieval, fue creado en 1908, sobre el emplazamiento del antiguo claustro de Saint-Nazaire. Constaba con cerca de 6.000 asientos (un poco más de los 3.000 autorizados hoy) y el público se solía sentar en bancos o sencillas sillas. En 1957, Jean Deschamps, actor y director, fundó el célebre Festival de la Ciudadela, el cual, desde su creación, sigue teniendo lugar cada verano. Se modificó el teatro en 1972. Para rendir homenaje al trabajo de Jean Deschamps, el Gran Teatro de la Ciudadela fue llamado « Teatro Jean Deschamps », el 15 de julio de 2006.

 

La palestra

Les lices

Este espacio, entre los 2 recintos amurallados, mide un poco más de 1 kilómetro de circunferencia. Se allanó en el siglo XIII, cuando se edificó la segunda muralla.

En el siglo XVIII, los carcasoneses indigentes construyeron sus casas pero fueron destruidas cuando Viollet-le-Duc restauró la Ciudadela, en el siglo XIX. Hoy la palestra permite descubrir las varias características de la arquitectura militar y ofrece hermosas vistas de la Bastida Saint-Louis, los Pirineos y la Montaña Negra.

 

Las murallas

Les remparts

La Ciudad Medieval posee 52 torres repartidas en un doble recinto que mide 3 km de largo. La muralla interior consta con restos de murallas galo-romanas (siglo III y IV) caracterizadas por su pequeño aparejo coronado por bandas de ladrillos. A lo largo del siglo XIII, los reyes de Francia mandaron construir un segundo recinto exterior en torno a la Ciudadela, así como un foso seco. La muralla interior se reconstruyó en gran parte en el último cuarto del siglo XIII, y a comienzos del siglo XIV.

 

El gran pozo

Le grand puits

Entre los 22 pozos que abastecían la Ciudadela, es el más antiguo. Su brocal data del siglo XIV y sus columnas y herrajes de la época Renacimiento. Una leyenda cuenta que los Visigodos, asustados por la llegada de Atila, escondieron el tesoro del Templo de Salomón. El pozo ha sido excavado muchas veces, siempre en vano.